Medicina & Hematología — Volumen 1, Número 1, julio 2026

MEDICINA & HEMATOLOGÍA ISSN en trámite V o l u m e n 1 , N ú m e r o 1 , j u l i o 2 0 2 6 Enfermedades hematológicas Programa de Educación Médica en Hematología
MEDICINA & HEMATOLOGÍA Enfermedades hematológicas Programa de Educación Médica en Hematología Presentación Medicina & Hematología.........................................................................7 Editorial ¿Conocimiento que no se aplica es ignorancia? La paradoja de la hematología contemporánea.................................9 Hematología Clínica Enfermedades hematológicas..............................................................13
MEDICINA & HEMATOLOGÍA Volumen 1, Número 1 / Julio 2026 www.xxxxxx.com DOI: https://doi.org/xxxxxxxxxxxxxx https://www.xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx DIRECTOR-EDITOR Germán Campuzano Maya, MD COORDINACIÓN CIENTÍFICA Verónica Johanna Tangarife Castaño DIRECCIÓN EJECUTIVA Adriana patricia Higuita Cadavid EDITOR DE ARTE Carlos Alberto Calderón Gallego DISEÑO Y MAQUETACIÓN IUS-Editores ISSN [en trámite] Madellín, Colombia
Comité Editorial 5 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 5 Álvaro Posada Díaz (Hematología) Carlos José Jaramillo Gómez (Medicina Interna) Dagnovar Aristizábal Ocamo (Cardiología) Esteban Echavarría Escobar (Medicina de Laboratorio) Fabio Sánchez Escobar (Ginecobstetricia) Juan Carlos Guzmán Zuluaga (Odontología) Mauricio Palacio Botero (Ortopedia) Juan Manuel Anaya Cabrera (Inmunología) Lina Marcela Restrepo Giraldo (Endocrinología) Luis Alberto Ramírez Gómez (Reumatología) Mario Melguizo Bermúdez (Cirugía) Miller Bautista Rico (Pediatría) Mónica María García Gutiérrez (Cirugía Plástica) Óscar Osio Uribe (Medicina Interna) Jorge Ospina Duque (Psiquiatría)
7 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 7 Presentación MEDICINA & HEMATOLOGÍA (ISSN 0000-0000) es una publicación periódica de carácter científico y educativo que se publica mensualmente y llega a sus suscriptores a través de diversos medios electrónicos, garantizando así una difusión ágil y de amplio alcance en la comunidad de los profesionales de la salud. MEDICINA & HEMATOLOGÍA es el eje central del Programa de Educación Continua en Hematología, un espacio académico diseñado para mantener a los pro- fesionales de la salud en permanente actualización sobre los avances en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades de la sangre y sus componentes. Misión: Proveer educación médica continua de alta calidad en el campo de la hematología a tra- vés de contenidos científicos rigurosos, actualizados y aplicables a la práctica clínica diaria, contri- buyendo al mejoramiento de la atención de los pacientes y al fortalecimiento de las competencias de todos los profesionales de la salud en todos los niveles de complejidad asistencial. Visión: Consolidarse en el mediano plazo como el programa de educación continua en hematolo- gía de mayor importancia en el país y en la región, reconocido por su excelencia académica, su enfo- que práctico, su capacidad de adaptación a las realidades locales y su compromiso con la formación integral de las nuevas generaciones de profesionales y estudiantes del área de la salud. A través de los temas abordados en MEDICINA & HEMATOLOGÍA, el Programa brinda ca- pacitación, actualización y fortalecimiento de competencias a todos los profesionales de la salud que en su práctica diaria se enfrentan al diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes con enfer- medades hematológicas o con manifestaciones clínicas de origen hematológico. Está dirigido a todas las comunidades de la salud: profesionales médicos y no médicos. Asimismo, se extiende de manera especial a los estudiantes de pregrado y posgrado de medicina y programas afines, quienes encontra- rán en este programa una herramienta fundamental para su formación integral y su aproximación temprana a la hematología clínica y de laboratorio, sentando las bases de un aprendizaje que perdu- rará a lo largo de su ejercicio profesional. MEDICINA & HEMATOLOGÍA está estructurada por módulos predefinidos por el Comité Editorial y el Comité Científico, acorde con las necesidades de la comunidad objeto del programa. Estos comités, integrados por reconocidos expertos nacionales e internacionales, seleccionan y curan los contenidos con el fin de garantizar la pertinencia, la actualidad y la aplicabilidad de cada entrega mensual. Los módulos que componen el programa son los siguientes: Hematología Clínica: en este módulo se realiza una revisión completa y sistemática de las enfermedades hematológicas tratadas según su relevancia clínica y epidemiológica. Se abordan las anemias, las neoplasias hematológicas, los síndromes mieloproliferativos y linfoproliferativos, los trastornos de la hemostasia y la trombosis, y las enfermedades raras de la sangre. Cada entrega profundiza en la fisiopatología, el cuadro clínico, el diagnóstico diferencial y las pruebas de labora- torio indispensables. Este módulo constituye el pilar conceptual sobre el cual se edifican los demás contenidos. Los artículos de este módulo serán escritos por hematólogos.
Campuzano-Maya Germán, MD 8 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Hematología y Medicina: en este módulo se desarrolla una revisión completa y multidiscipli- naria elaborada en colaboración con un especialista invitado de otra área médica. En cada núme- ro, se abordan las manifestaciones hematológicas de las enfermedades propias de la especialidad invitada, así como las alteraciones de la sangre y sus componentes que pueden presentarse como consecuencia de dichas enfermedades o de sus tratamientos. Este enfoque integrador permite al par- ticipante comprender la hematología no como una disciplina aislada, sino como un eje transversal que se conecta con todas las ramas de la medicina clínica. Los artículos de este módulo serán escritos por hematólogos. El objetivo de este módulo es integrar el conocimiento hematológico con las diver- sas especialidades médicas, demostrando la interrelación fisiopatológica y clínica para optimizar el abordaje integral del paciente. Laboratorio en Hematología: en este módulo se realiza una revisión completa y actualizada de las principales pruebas diagnósticas que utiliza la hematología en la práctica diaria. Se abordan el hemograma, los estudios de coagulación, la citometría de flujo, la citogenética, la biología molecular y otras técnicas avanzadas. Cada artículo explica el fundamento técnico de la prueba, sus indicacio- nes, sus limitaciones, la correcta interpretación de los resultados y la integración con la sospecha clínica, con el fin de optimizar el uso de los recursos diagnósticos y reducir la variabilidad en la práctica. Los artículos de este módulo serán escritos por hematólogos y profesionales relacionados con el laboratorio clínico. El objetivo de este módulo es desarrollar competencias en la interpretación racional y crítica de las pruebas de laboratorio, optimizando su uso y reduciendo la variabilidad en la práctica clínica. Algoritmos en Hematología: en este módulo se desarrollan, de manera práctica y visual, al- goritmos diagnósticos para las principales enfermedades o alteraciones hematológicas, adaptados a los diferentes niveles de disponibilidad de recursos. Estos algoritmos guían al médico paso a paso, desde la historia clínica y el examen físico, pasando por las pruebas de laboratorio de primer y se- gundo nivel, hasta la confirmación diagnóstica y la derivación oportuna al especialista si es del caso. Se prioriza la utilidad práctica y la aplicabilidad en escenarios de atención primaria, intermedia y de alta complejidad, promoviendo un uso racional y eficiente de los recursos. Los artículos de este módulo serán escritos por hematólogos. El objetivo de este módulo es proporcionar herramientas prácticas y secuenciales que faciliten la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas en hematolo- gía, adaptadas a distintos niveles de complejidad. Cartas al editor: esta sección incluye la correspondencia recibida de los lectores, como comen- tarios, aportes críticos, preguntas y experiencias clínicas singulares relacionadas con los artículos publicados y con el programa de educación continua en hematología. El Comité Editorial, el Comité Científico y el Editor asumen el compromiso de dar respuesta oportuna y rigurosa a las inquietudes planteadas, fomentando así un diálogo académico enriquecedor y una retroalimentación constan- te que permite mejorar la calidad de los contenidos. Esta interacción convierte a MEDICINA & HEMATOLOGÍA en un espacio dinámico, participativo y abierto a la construcción colectiva del conocimiento. Mediante la inclusión de dichos módulos, MEDICINA & HEMATOLOGÍA da respuesta al propó- sito del Programa de Educación Continua en Hematología: la actualización permanente en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades hematológicas, así como su integra- ción profunda con la práctica médica diaria y la formación de nuevos talentos en el área de la salud. n
Editorial 9 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 9 ¿Conocimiento que no se aplica es ignorancia? La paradoja de la hematología contemporánea Is knowledge that is not applied ignorance? The paradox of contemporary hematology ¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil, nos aporta tan poca felicidad? La repuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino.” (Albert Einstein (1879–1955) físico alemán) L a hematología contemporánea se encuentra en un punto de inflexión histórica. El advenimien- to de las tecnologías ómicas, la medicina de precisión y las terapias celulares ha transformado radicalmente nuestra comprensión de las enfermedades de la sangre. Sin embargo, este pro- greso vertiginoso plantea un desafío ético y profesional sin precedentes: ¿cómo garantizar que los profesionales de la salud, en todos los niveles de atención, estén capacitados para aplicar este cono- cimiento en beneficio de sus pacientes? El estado actual del conocimiento hematológico es vasto y fragmentado. La clasificación de las neoplasias hematológicas ha evolucionado desde criterios puramente morfológicos hacia sistemas integrados que incorporan la citogenética, la biología molecular y la inmunofenotipificación [1]. Las terapias dirigidas, los inhibidores de puntos de control inmunológico y las células CAR-T han revo- lucionado el pronóstico de enfermedades que hasta hace poco eran consideradas incurables [2]. No obstante, la evidencia muestra que el acceso a estas innovaciones es desigual y que el conocimiento no se traduce en práctica clínica de manera uniforme [3]. Las disparidades en el diagnóstico y la edu- cación hematológica son particularmente pronunciadas entre los países de altos y bajos ingresos [4]. Las causas del diagnóstico tardío son multifactoriales. En primer lugar, la naturaleza inespecífica de los síntomas iniciales de muchas enfermedades hematológicas —como el mieloma múltiple, que se presenta con dolor óseo, anemia o insuficiencia renal— conduce a retrasos diagnósticos signi- ficativos, con pacientes evaluados por múltiples especialistas antes de ser referidos al hematólogo [5]. Los pacientes con mieloma múltiple pueden tener una mediana de 3,7 visitas médicas antes de
Campuzano-Maya Germán, MD 10 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 que se sospeche la enfermedad [6]. En segundo lugar, las brechas en el conocimiento de los médicos de atención primaria contribuyen a que las manifestaciones tempranas sean subestimadas [7]. En tercer lugar, los factores relacionados con el sistema de salud —discontinuidad en la atención, mala comunicación entre niveles asistenciales y falta de acceso a pruebas diagnósticas— retrasan aún más el proceso. Frente a este panorama, se requieren estrategias multisectoriales. En el ámbito de la formación, es imperativo fortalecer la educación en hematología en los programas de pregrado y posgrado [8]. En la atención primaria, se necesitan programas de educación continua dirigidos específicamente a médicos de familia, basados en las necesidades reales de aprendizaje identificadas mediante el análisis de consultas electrónicas [9]. La implementación de modelos predictivos basados en pará- metros del hemograma y datos demográficos puede facilitar la identificación temprana de neopla- sias mieloproliferativas por parte del médico general [10]. La tecnología y la inteligencia artificial ofrecen oportunidades prometedoras para la detección temprana, con sistemas capaces de clasi- ficar enfermedades hematológicas mediante el análisis automatizado de muestras y modelos de aprendizaje automático que pueden predecir el inicio de neoplasias hematológicas hasta 10 años antes del diagnóstico [10]. MEDICINA & HEMATOLOGÍA y su Programa de Educación Continua en Hematología consti- tuyen una respuesta estructurada a estas necesidades. Con módulos que cubren desde la clínica hasta los algoritmos diagnósticos, pasando por el laboratorio y la interrelación con otras especia- lidades, el programa ofrece un abordaje integral y actualizado. La sección de Cartas al Editor con- vierte a la revista en un espacio participativo y dinámico, donde el diálogo académico enriquece el aprendizaje. La educación médica continua no es un complemento deseable; es un imperativo ético y profesio- nal. En un mundo donde el conocimiento se duplica cada pocos años, la única manera de mantener la excelencia clínica es el aprendizaje permanente. Este programa es el vehículo para lograrlo. n Germán Campuzano Maya, MD Médico Hematólogo Director - Editor de Hematología al Día
Editorial 11 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 11 n Referencias 1. Della Porta MG, Bewersdorf JP, Wang YH, Hasser- jian RP. Future directions in myelodysplastic syn- dromes/neoplasms and acute myeloid leukaemia classification: from blast counts to biology. Histopa- thology. 2025;86(1):158–70. https://www.ncbi.nlm. nih.gov/pubmed/39450427. 2. Shimony S, Stahl M, Stone RM. Acute Myeloid Leukemia: 2025 Update on Diagnosis, Risk-Strat- ification, and Management. Am J Hematol. 2025;100(5):860–91. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/39936576. 3. Obeagu EI. Transforming Hematology Care in Africa: Strategies for Enhanced Diagnosis and Treatment. Health Sci Rep. 2026;9(4):e72396. https://www.ncbi. nlm.nih.gov/pubmed/42005619. 4. Gil-Flores L, Ramos-Barrera E, Flores-Diaz A, Sung L, Gomez-Almaguer D, Leon AG. Opportunities for Continuing Education by Hematology Societies Available to International Trainees. J Cancer Educ. 2024;39(6):644–9. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/38700625 https://link.springer.com/article/10.1007/s13187- 024-02447-4. 5. Zorlu T, Kayer MA, Okumus N, Ulas T, Dal MS, Altuntas F. Challenges, Difficulties, and Delayed Diagnosis of Multiple Myeloma. Diagnostics (Ba- sel). 2025;15(13). https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/40647707. 6. Graham P. Multiple Myeloma. Orthopedic nursing. 2026;45(3):184–7. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/42212844. 7. Black GB, Boswell L, Harris J, Whitaker KL. What causes delays in diagnosing blood cancers? A rap- id review of the evidence. Prim Health Care Res Dev. 2023;24:e26. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/37039465. 8. Auerbach M, DeLoughery TG, Tirnauer JS. Iron Deficiency in Adults: A Review. JAMA. 2025;333(20):1813–23. https://www.ncbi.nlm.nih. gov/pubmed/40159291. 9. King HL, Benedetti GB, Barisic S, Tan V, Piatski ME, Berkowitz JM, et al. The impact of hematolo- gy electronic consultations on the management of iron deficiency. European journal of haematology. 2024;113(5):614–22. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/38994568. 10. Jin L, Li L, Lu Y, Cai G, Lin L, Lin J. Development and Validation of a User-Friendly Predictive Model Us- ing Demographic and Complete Blood Count Data to Facilitate Early Diagnosis on Suspicion of Myelop- roliferative Neoplasms. International journal of labo- ratory hematology. 2025;47(4):651–9. https://www. ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/39985224.
Hematología Clínica 13 Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 13 Enfermedades hematológicas Hematologic diseases Germán Campuzano Maya, MD1 “La sangre es el testigo más fiel de la vida, porque nunca miente y siempre recuerda. José Saramago (1922-2010. Escritor, Premio Nobel de Literatura 1998) 1 Médico especialista en Hematología y Medicina de Laboratorio, Profesor ad Honorem, Facultad de Medicina, Universi- dad de Antioquia, Medellín Colombia. Dirección e-mail: gcm@hematologo.com.co Resumen. La hematología clínica es la subespecialidad médica dedicada al estudio, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades del sistema hemato- poyético, que comprenden la sangre, la medula ósea, el bazo y los ganglios linfáticos. En Colombia fue reconoci- da como subespecialidad derivada de la medicina interna y la pediatría en 1981. Las enfermedades hematológicas se dividen en hereditarias y adquiridas. Las hereditarias incluyen hemoglobinopaas, membranopaas, enzimopa- as, trastornos de la coagulación, síndromes de falla me- dular y deficiencias de proteínas plasmáticas, entre otras. Las adquiridas abarcan anemias, neoplasias hematológicas, trastornos plaquetarios, coagulopaas, gammapaas mo- noclonales y alteraciones del bazo y los ganglios linfáticos. El diagnóstico temprano y oportuno y el tratamiento me- joran el pronóstico y la calidad de vida, y optimizan el uso de recursos sanitarios. Los avances en terapia génica y edi- ción genética (CRISPR-Cas9) han revolucionado el manejo de enfermedades antes incurables. Esta revisión narrativa documentada analiza el escenario clínico de la hematología en la práctica médica diaria. Palabras clave: Hematología, enfermedades hemato- lógicas, hemoglobinopaas, trastornos de la coagulación, neoplasias hematológicas. Abstract. Clinical hematology is the medical subspe- cialty dedicated to the study, diagnosis, treatment, and follow-up of diseases of the hematopoietic system, includ- ing blood, bone marrow, spleen, and lymph nodes. In Co- lombia, it was recognized as a subspecialty derived from internal medicine and pediatrics in 1981. Hematologic diseases are divided into hereditary and acquired. Hered- itary diseases include hemoglobinopathies, membranop- athies, enzymopathies, coagulation disorders, bone mar- row failure syndromes, and plasma protein deficiencies, among others. Acquired diseases encompass anemias, he- matologic neoplasms, platelet disorders, coagulopathies, monoclonal gammopathies, and spleen and lymph node alterations. Early diagnosis and timely treatment improve prognosis and quality of life and optimize healthcare re- source utilization. Advances in gene therapy and gene ed- iting (CRISPR-Cas9) have revolutionized the management of previously incurable diseases. This review analyzes the clinical landscape of hematology in daily medical practice. Keywords: Hematology, hematologic diseases, hemo- globinopathies, coagulation disorders, hematologic neo- plasms.
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 14 L a hematología (clínica) se define como la subespecialidad médica dedicada al estudio, diag- nóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades del sistema hematopoyético, que com- prenden la sangre, la medula ósea, el bazo y los ganglios linfáticos. En Colombia la hemato- logía fue reconocida como subespecialidad derivada de la medicina interna y de la pediatría por la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame) en 1981. El objetivo de esta revisión narrativa argumentada es analizar el alcance de la hematología en la práctica médica del día a día. Desde un punto de vista práctico, el campo de acción de la hematología se divide en dos grandes escenarios: las enfermedades hematológicas, que son el objetivo de este artículo, y las manifesta- ciones hematológicas de enfermedades no hematológicas, que serán objeto de un próximo artículo. Para empezar, las enfermedades hematológicas propiamente dichas, las que se originan en el sistema hematopoyético, pueden ser de origen hereditario o adquirido, como se analizará a continuación. n Enfermedades hematológicas hereditarias Las enfermedades hematológicas hereditarias se producen por mutaciones en genes que codifican proteínas implicadas en la producción, función o destrucción de las células sanguíneas y los factores de coagulación, entre otros. Aunque su prevalencia a nivel poblacional generalmente es baja, repre- sentan un reto en el diagnóstico y tratamiento. Entre ellas se incluyen las alteraciones de los eritroci- tos, leucocitos, plaquetas, la coagulación sanguínea y las proteínas plasmáticas que serán analizadas en los siguientes subtítulos. Enfermedades hereditarias de los eritrocitos Las enfermedades hereditarias de los eritrocitos se presentan por falla a nivel de la medula ósea, por hemólisis derivada de defectos estructurales de los eritrocitos y por trastornos en el metabolismo de los eritrocitos. Anemias por falla medular Corresponde a un grupo heterogéneo de trastornos genéticos que comprometen la hematopoyesis y se caracterizan por citopenias periféricas asociadas a medula ósea hipocelular o displásica, con predisposición a neoplasias hematológicas y malformaciones congénitas variables [1]. Se incluyen en este grupo la anemia de Fanconi, la anemia de Diamond-Blackfan y la disqueratosis congénita, entre otros. La anemia de Fanconi es un trastorno autosómico recesivo (también existen formas ligadas a X) de reparación del ADN que causa pancitopenia progresiva con falla medular, anoma- lías congénitas (radiales, renales, cardíacas) y predisposición a neoplasias; clínicamente es relevante porque los pacientes presentan estatura baja, manchas café con leche y microcefalia, y el diagnóstico precoz permite el seguimiento oncohematológico y la planificación del trasplante de progenitores hematopoyéticos [2]. La anemia de Diamond-Blackfan es un trastorno autosómico dominante con penetrancia incompleta de la medula ósea, caracterizada por anemia macrocítica y falla medular
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 15 selectiva de la serie eritroide, que se manifiesta en los primeros meses de vida con palidez, retraso de crecimiento y malformaciones craneofaciales (hipertelorismo, fisura palatina) y de los pulgares; su reconocimiento temprano evita transfusiones innecesarias y orienta al uso de corticoides como primera línea terapéutica [3]. La disqueratosis congénita, también conocida como síndrome de Zinsser-Engman-Cole, es un trastorno ligado al cromosoma X, autosómico dominante o autosómico recesivo; es un síndrome de falla medular hereditario (telomeropatía) caracterizado por una tríada: hiperpigmentación reticular en cuello y tronco, distrofia ungueal y leucoplasia oral, seguido de falla medular progresiva, fibrosis pulmonar y cirrosis; en la práctica médica es crucial sospecharla ante pacientes jóvenes con trombocitopenia inexplicada o síndrome mielodisplásico precoz, ya que su pronóstico es grave y requiere trasplante de medula ósea en fases iniciales [4]. Finalmente, las ane- mias diseritropoyéticas congénitas son un grupo heterogéneo de trastornos hereditarios raros que afectan la eritropoyesis, caracterizados por anemia crónica hiporregenerativa, eritropoyesis in- eficaz, hemólisis y sobrecarga de hierro secundaria [5]. Anemias hemolíticas Las anemias hemolíticas hereditarias constituyen el mayor grupo de esta forma de anemia y las más representativas son las hemoglobinopatías, las membranopatías y las enzimopatías. Hemoglobinopatías Las hemoglobinopatías son trastornos hereditarios que afectan la estructura o la síntesis de la hemoglobina, causadas por los genes de la globina que dan lugar a una anemia hemolítica crónica. Su espectro clínico es amplio, abarcando desde formas asintomáticas hasta cuadros de anemia grave dependiente de transfusiones. Las más representativas son la hemoglobinopatía SS y CC, α-talasemia y β-talasemia. La hemoglobinopatía SS (anemia falciforme) es causada por una mutación puntual en el gen de la β globina (Glu6Val), que sustituye ácido glutámico por valina en la posición 6 de la cadena β, generando hemoglobina S (HbS). Al desoxigenarse, la HbS polimeriza, deforma los eritrocitos en forma de hoz y desencadena anemia hemolítica crónica, crisis vasoo- clusivas dolorosas y daño orgánico progresivo [6]. La hemoglobinopatía CC es producida por una mutación similar en la misma posición 6 (Glu6Lys), donde el ácido glutámico es reemplazado por lisina, dando origen a la hemoglobina C (HbC). Cursa con anemia hemolítica crónica de leve a moderada, esplenomegalia, ictericia y riesgo de litiasis biliar, en el extendido de sangre periférica se observan los característicos eritrocitos en diana o sombrero mexicano. La α-talasemia, tras- torno hereditario causado por deleciones o mutaciones en los genes HBA1 y HBA2 (cromosoma 16), que reducen la síntesis de cadenas α de hemoglobina. El exceso de cadenas β (en adultos) o γ (en fetos) precipita en los precursores eritroides, dañando la membrana celular y acortando la vida del eritrocito. El resultado es una anemia microcítica e hipocrómica de gravedad variable: desde formas asintomáticas (portador silencioso) hasta la hidropesía fetal letal (pérdida de los 4 genes) [7]. La β-talasemia, enfermedad hereditaria por mutaciones puntuales o deleciones en el gen HBB (cromosoma 11), que disminuyen o anulan la producción de cadenas β de hemoglobina. El
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 16 desequilibrio con el exceso de cadenas α libres provoca eritropoyesis ineficaz en la medula ósea, anemia microcítica grave, dependencia transfusional desde el primer año de vida y sobrecarga de hierro secundaria que daña corazón, hígado y glándulas endocrinas. Las formas leves (talasemia minor) son asintomáticas [7]. Las enfermedades hematológicas hereditarias, como la anemia falciforme y la β-talasemia, tra- dicionalmente consideradas intratables han experimentado en los últimos años una transformación terapéutica hacia estrategias potencialmente curativas. El trasplante alogénico de células madre he- matopoyéticas ha demostrado eficacia, pero su aplicación se encuentra limitada por la escasa dis- ponibilidad de donantes compatibles y el riesgo significativo de enfermedad injerto contra huésped, lo que restringe su uso a una minoría de pacientes [8]. La terapia génica, particularmente la edición genética mediada por CRISPR-Cas9, ha irrumpido como un avance revolucionario que supera estas barreras [9]. Esta tecnología consiste en extraer las células madre hematopoyéticas del paciente, corregir ex vivo la mutación causal y reinfundir las células editadas, eliminando así los riesgos in- munológicos asociados al aloinjerto. La plataforma CRISPR-Cas9 (comercializada como Casgevy®), recientemente aprobada para la anemia falciforme y la β-talasemia, reactiva la producción de he- moglobina fetal al bloquear el gen represor BCL11A [10]. Los ensayos clínicos han demostrado que esta estrategia elimina las crisis vasooclusivas en la anemia falciforme y logra independencia trans- fusional en más del 90% de los pacientes con talasemia [10]. Esta terapia no solo ofrece una alternati- va curativa libre de las complicaciones inmunológicas del trasplante, sino que también representa un cambio de paradigma en la medicina regenerativa, acercando la curación definitiva a enfermedades que durante décadas se consideraron irreversibles. Membranopatías En las membranopatías, producidas por daño de la membrana eritrocitaria, las más frecuentes son la esferocitosis hereditaria y la ovalocitosis hereditaria. La esferocitosis hereditaria, enfermedad autosómica dominante (75% de casos), también recesiva o de novo, se presenta con anemia hemolí- tica, ictericia y esplenomegalia; la esplenectomía, indicada en casos graves, normaliza la hemoglo- bina en la mayoría de los pacientes, se cura clínicamente, pero permanecen los hallazgos típicos de la enfermedad en la sangre periférica, además de los característicos cuerpos de Howell-Jolly [11]. La ovalocitosis hereditaria, enfermedad autosómica dominante (puede ser recesiva en ciertas variantes), generalmente cursa asintomática, pero puede manifestarse con hemólisis leve y, en raras ocasiones, con anemia, esplenomegalia e ictericia clínicamente importantes; clínicamente es rele- vante por su alto grado de subdiagnóstico y porque su morfología característica en el extendido de sangre periférica orienta al diagnóstico diferencial [12]. Enzimopatías Entre las enzimopatías, producidas por alteración en una o varias de las vías enzimáticas de los eri- trocitos, las más frecuentes son la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y la deficiencia de piruvato quinasa. La deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, enfermedad recesiva
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 17 ligada al cromosoma X, se caracteriza por anemia hemolítica aguda desencadenada por estrés oxida- tivo (infecciones, fármacos o ingesta de habas); su identificación oportuna evita exposiciones medi- camentosas peligrosas y la realización de pruebas de hemólisis en el laboratorio [13]. La deficiencia de piruvato quinasa, enfermedad autosómica recesiva, es la causa más frecuente de anemia he- molítica congénita no esferocítica crónica, que se presenta con anemia variable, hiperbilirrubinemia y riesgo de litiasis biliar; en la práctica, el diagnóstico diferencial con otras anemias hemolíticas es clave porque su tratamiento (transfusiones y esplenectomía) difiere del de la deficiencia de gluco- sa-6-fosfato deshidrogenasa [14]. Enfermedades hereditarias de los leucocitos Las enfermedades hereditarias de los leucocitos comprenden un grupo heterogéneo de inmunode- ficiencias primarias caracterizadas por alteraciones cuantitativas o cualitativas de los neutrófilos, con una prevalencia global generalmente muy baja. Dentro de los defectos funcionales se incluye la enfermedad granulomatosa crónica, debida a mutaciones en los genes de la NADPH oxi- dasa, un trastorno ligado al cromosoma X (mayoría) o autosómico recesivo que impide la correcta eliminación de microorganismos; clínicamente se manifiesta con infecciones bacterianas y fúngicas recurrentes graves, así como inflamación excesiva con formación de granulomas [15]. La deficien- cia de adhesión leucocitaria tipo 1, trastorno de carácter autosómico recesivo, se presenta con retraso en la caída del cordón umbilical, infecciones recurrentes de piel y mucosas, periodontitis y mala cicatrización [16]. En cuanto a los síndromes asociados a anomalías de los gránulos citoplas- máticos, el síndrome de Chediak-Higashi, trastorno de carácter autosómico recesivo, se carac- teriza por albinismo oculocutáneo, infecciones recurrentes y la presencia de gránulos gigantes en leucocitos; el diagnóstico es morfológico y su reconocimiento temprano es crítico para prevenir la fase acelerada (hemofagocitosis) [17]. También hacen parte de este grupo de enfermedades las neu- tropenias congénitas graves, que se presentan con infecciones bacterianas a repetición desde los primeros meses de vida, con recuento absoluto de neutrófilos persistentemente menor de 500 por μL; el diagnóstico requiere exclusión de causas adquiridas y confirmación genética [18]. La neu- tropenia cíclica benigna, de transmisión autosómica dominante, se caracteriza por episodios periódicos de neutropenia profunda cada 21 días, asociados a fiebre, úlceras orales y adenopatías cervicales [19]; el diagnóstico se establece mediante recuentos seriados de neutrófilos y la detección de mutaciones en el gen ELANE (Elastase Neutrophil Expressed) [20], el encargado de propor- cionar las instrucciones para producir una proteína llamada elastasa de neutrófilos. Finalmente, la neutropenia étnica, frecuente en población afrodescendiente, que cursa con neutropenia leve a moderada sin mayor riesgo infeccioso, que se presenta por redistribución tisular de neutrófilos más que por disminución del pool total [21]. Se asocia al fenotipo Duffy-nulo por variantes en ACKR1, común en estas poblaciones [22]. El diagnóstico es de exclusión, basado en ausencia de infecciones recurrentes, hemograma normal y procedencia étnica, evitando estudios innecesarios [23, 24].
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 18 Enfermedades hereditarias de las plaquetas Las enfermedades hereditarias de las plaquetas son un conjunto de trastornos hereditarios que afectan el número, el tamaño o la función de las plaquetas. El síndrome de Bernard-Soulier, trastorno hereditario de carácter autosómico recesivo, se presenta con trombocitopenia, plaquetas gigantes y diátesis hemorrágica mucocutánea; el diagnóstico se confirma por citometría de flujo que demuestra deficiencia del complejo GPIb/IX/V [25]. La trombastenia de Glanzmann es un tras- torno autosómico recesivo que se caracteriza por sangrado mucocutáneo espontáneo y un recuento plaquetario normal pero una agregación plaquetaria muy reducida o ausente, causada por un dé- ficit cuantitativo o cualitativo del complejo glucoproteico plaquetario GPIIb/IIIa [26]. El síndrome de Wiskott-Aldrich es una inmunodeficiencia primaria congénita, rara y grave, de carácter recesivo ligada al cromosoma X, que se caracteriza por la tríada clínica de microtrombocitopenia, eczema e infecciones recurrentes que conllevan un mayor riesgo de autoinmunidad y neoplasias [27]. El tras- torno relacionado con MYH9, en donde se agrupan cuatro trastornos plaquetarios clásicos que incluyen la anomalía de May-Hegglin [28], el síndrome de Sebastian [29], el síndrome de Fechtner [30] y el síndrome de Epstein [31], se manifiesta con macroplaquetas, trombocitopenia congénita y riesgo progresivo de nefropatía, sordera neurosensorial y cataratas preseniles; el diag- nóstico se sospecha por la presencia de inclusiones leucocitarias y se confirma por estudio genético [32]. El síndrome de plaqueta gris, de carácter autosómico recesivo, se produce por mutaciones en el gen NBEAL2 y se caracteriza por una tendencia leve a moderada a sangrar, trombocitopenia y una ausencia específica de gránulos α en las plaquetas, lo que les otorga un aspecto grisáceo en la tinción de Wright [33]. El síndrome de trombocitopenia con ausencia de radio (TAR, por Thrombocytopenia Absent Radius) es un trastorno autosómico recesivo, causado por mutaciones en el gen RBM8A, que se caracteriza por trombocitopenia y ausencia bilateral del radio en los antebra- zos, con presencia de ambos pulgares [34]. Finalmente, la trombocitosis familiar es un trastorno hereditario poco frecuente, de herencia predominantemente autosómica dominante, que cursa con una elevación persistente del recuento plaquetario [35] y, a diferencia de la trombocitemia esencial, no conlleva riesgo de transformación a neoplasia mieloproliferativa, aunque puede aumentar la ten- dencia a trombosis y hemorragias [36]. Enfermedades hereditarias de la coagulación sanguínea Las enfermedades hereditarias de la coagulación sanguínea se dividen en hemorrágicas y trombóti- cas, según el riesgo de sangrado o de trombosis que confieran al paciente. Hemorrágicas Las enfermedades hereditarias de la coagulación sanguínea son la hemofilia A, la hemofilia B y la enfermedad de von Willebrand, deficiencias raras de factores de coagulación y afibrinogenemia con- génita. La hemofilia A, un trastorno hemorrágico ligado al cromosoma X caracterizado por la de- ficiencia del factor VIII de la coagulación, se presenta con hemorragias articulares, musculares o en tejidos blandos, cuya gravedad es inversamente proporcional al nivel del factor; el diagnóstico se
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 19 basa en la medición de la actividad del factor VIII y la exclusión de inhibidores [37]. La hemofilia B, un trastorno hemorrágico ligado al cromosoma X caracterizado por la deficiencia del factor IX de la coagulación, se presenta con un cuadro clínico indistinguible de la hemofilia A; su diagnósti- co requiere la dosificación específica del factor IX [38]. La enfermedad de von Willebrand, el trastorno hemorrágico de carácter autosómico dominante para los tipos 1, 2A, 2B, 2M y autosómi- co recesivo para los tipos 2N, 3, con una prevalencia entre 1% y 2% de la población universal, es la enfermedad hemorrágica más frecuente que afecta tanto a hombres como a mujeres; se manifiesta típicamente con sangrado mucocutáneo (epistaxis, gingivorragia, menorragia) y aumento de la pér- dida sanguínea tras procedimientos quirúrgicos. Otras deficiencias raras de factores como la defi- ciencia de factores I, II, V, VII, X, XI, XIII se presentan con diátesis hemorrágica variable y su diagnóstico requiere pruebas de coagulación especializadas y es particularmente difícil descubrirlas [39]. La mayoría de estas deficiencias siguen un patrón de herencia autosómico recesivo, aunque la deficiencia de factor XI puede ser autosómica dominante con penetrancia variable; el diagnóstico diferencial incluye la enfermedad de von Willebrand y la hemofilia adquirida, por lo que se requieren pruebas de coagulación específicas y dosificación de factores [39]. La afibrinogenemia congéni- ta, un trastorno de carácter autosómico recesivo se caracteriza por ausencia completa o reducción severa de fibrinógeno circulante, lo que se traduce en sangrado umbilical, hemorragia intracraneal y hematomas espontáneos; el diagnóstico se basa en la medición del fibrinógeno [40]. Trombóticas Las trombofilias son alteraciones genéticas de la hemostasia que incrementan la susceptibilidad a trombosis, definidas por mutaciones en factores procoagulantes o inhibidores naturales de la coagu- lación [41, 42]. La mutación del factor V Leiden, la más prevalente en caucásicos, se caracteriza por resistencia a la proteína C activada y su principal manifestación clínica es la trombosis venosa profunda o embolia pulmonar, con riesgo significativamente mayor en homocigotos [41] ;[42]. La mutación G20210A del gen de la protrombina, segunda causa genética más frecuente, cursa con niveles elevados de protrombina y se asocia clínicamente a trombosis venosa profunda y trombo- sis venosa superficial [43, 44]. En contraste, los ficits de anticoagulantes naturales, aunque menos prevalentes, confieren fenotipos más graves. El ficit de antitrombina III es considerado el de mayor riesgo trombótico, con una probabilidad de tromboembolismo venoso de por vida de hasta el 85%, y se manifiesta con trombosis a edades tempranas (< 50 años) y resistencia a heparina [45]. Las deficiencias de proteína C y S, de herencia autosómica dominante, se definen por actividad anticoagulante disminuida y cursan clínicamente con tromboembolismo venoso recurrente, necrosis cutánea por cumarínicos y pérdida fetal [46]. Finalmente, el síndrome de plaqueta pegajosa es una trombofilia hereditaria autosómica dominante definida por hiperagregabilidad plaquetaria in vitro frente a bajas concentraciones de epinefrina y adenosín difosfato [47]. Clínicamente, el síndro- me de plaqueta pegajosa se distingue por causar trombosis tanto arterial (infarto agudo de miocar- dio y accidente cerebrovascular) como venosa, con primer evento antes de los 40 años, asociándose a fracaso de la anticoagulación oral y buena respuesta a antiagregantes como aspirina [47, 48].
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 20 Enfermedades hereditarias de las proteínas plasmáticas El plasma sanguíneo contiene más de 4.000 proteínas diferentes que cumplen funciones esenciales en la coagulación, la defensa inmune, el transporte de sustancias y la regulación metabólica. Las muta- ciones en los genes que codifican estas proteínas pueden dar lugar a enfermedades caracterizadas por ficits cuantitativos o cualitativos de dichos componentes. Desde el punto de vista hematológico, ade- más de las relacionadas con la coagulación sanguínea, ya analizadas, los defectos más importantes de las proteínas plasmáticas relacionadas con la hematología incluyen aquellos relacionados con el meta- bolismo del hierro, en particular la deficiencia de hepcidina. La deficiencia de hepcidina, hormo- na reguladora del hierro que se produce en el hígado, generalmente se transmite de forma autosómica recesiva y también puede presentarse en patrones autosómicos dominantes en casos específicos como mutaciones en ferroportina que inducen resistencia a la misma. Cuando esta alteración ocurre, el organismo pierde la capacidad de regular adecuadamente la absorción de hierro. Como resultado, el intestino absorbe demasiado hierro de los alimentos, lo que con el tiempo provoca una acumulación excesiva en órganos como el hígado y el corazón como parte integral de la hemocromatosis here- ditaria [49]. Además, se incluyen en este grupo otras deficiencias de proteínas transportadoras de hierro, como la aferrotransferrinemia congénita, un trastorno autosómico recesivo extremada- mente raro que cursa con anemia microcítica e hipocromía ferropénica refractaria al hierro oral, con depósito férrico en tejidos; su diagnóstico requiere estudios de proteínas transportadoras [50]. Enfermedades hereditarias de los ganglios linfáticos El estudio sistemático de las enfermedades que afectan primariamente a los ganglios linfáticos es limitado y complejo, ya que la mayoría de estas alteraciones se presentan como parte de inmuno- deficiencias primarias o síndromes linfoproliferativos hereditarios más amplios, ade- más de que estas entidades son de muy baja prevalencia en la población general [51]. El síndrome linfoproliferativo autoinmune es un trastorno de la apoptosis linfocitaria por mutaciones en el gen FAS en aproximadamente el 85% de los casos, y se caracteriza por linfadenopatía no maligna, esplenomegalia, autoinmunidad y predisposición a linfomas; el diagnóstico requiere la demostración de linfocitos T doblemente negativos (CD4-CD8-) en sangre periférica y pruebas de apoptosis [51]. El estudio sistemático de las enfermedades que afectan primariamente a los ganglios linfáticos es limitado y complejo, ya que la mayoría de estas alteraciones se presentan como parte de inmunode- ficiencias primarias o síndromes linfoproliferativos hereditarios más amplios, además de que estas entidades son de muy baja prevalencia en la población general [51]. Otras enfermedades heredita- rias que afectan los ganglios linfáticos incluyen la enfermedad de Hodgkin familiar, aunque su base genética no está completamente definida [52]; se han identificado variantes de riesgo en genes como KDR, KLHDC8B, PAX5, GATA3 y CCNF [52]. Ciertas inmunodeficiencias combinadas graves cursan con linfadenopatías como manifestación de infecciones oportunistas recurrentes, como en el síndrome de Omenn [53] o la deficiencia de LAT (del inglés, Linker for Activation of T cells deficiency). Las mutaciones en genes como ATM (ataxia-telangiectasia) [54] y NBS1 en el síndrome de Nijmegen [55] se asocian a linfadenopatías como parte de síndromes de inestabilidad cromosó- mica con predisposición a desarrollar neoplasias linfoides.
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 21 Enfermedades hereditarias del bazo Entre las enfermedades hereditarias del bazo, la asplenia congénita aislada es una condición excepcionalmente rara y potencialmente mortal, que se hereda con un patrón autosómico domi- nante en la mayoría de los casos, aunque se han descrito formas de herencia recesiva [56, 57]. Estu- dios recientes han identificado que mutaciones en el gen RPSA, que codifica la proteína ribosomal SA, causan más de la mitad de los casos de asplenia congénita aislada, generando haploinsufi- ciencia de esta proteína [56]. La enfermedad suele debutar de forma trágica con una sepsis neumo- cócica fulminante, por lo que el diagnóstico temprano es crucial para instaurar profilaxis antimi- crobiana y vacunación [20, 57]. La asplenia también puede presentarse como parte de síndromes de lateralidad, como el síndrome de Ivemark (o síndrome de asplenia), un trastorno autosómico recesivo que cursa con ausencia del bazo, malformaciones cardíacas complejas, isomerismo pul- monar y anomalías viscerales [58, 59]. Otras anomalías congénitas incluyen el bazo accesorio (presente en el 10% a 30% de la población, con una prevalencia meta-analítica del 14,5%), el bazo errante (caracterizado por movilidad anormal del bazo por maldesarrollo de sus ligamentos, con una prevalencia del 0,2%, que puede cursar con torsión y abdomen agudo), las fusiones esple- nogonadales (una anomalía rara que afecta principalmente a varones) y los quistes esplénicos congénitos (extremadamente raros, con una incidencia del 0,07% en autopsias) [60]. Enfermedades hematológicas adquiridas A diferencia de las enfermedades hematológicas hereditarias, previamente analizadas, este grupo comprende enfermedades que afectan el sistema hematopoyético por causas externas, incluyendo procesos infecciosos, farmacológicos, inmunológicos, nutricionales, neoplásicos y degenerativos, en- tre otros. Esta interacción subraya la importancia de la interdisciplinariedad en hematología, aspecto que será analizado en secciones posteriores. Enfermedades adquiridas de los eritrocitos Las enfermedades adquiridas de los eritrocitos se presentan por disminución (anemia) o aumento (eritrocitosis) de la masa de eritrocitos circulantes. Disminución de la masa de eritrocitos La anemia es la alteración hematológica más frecuente en la práctica clínica, afectando a cerca del 25% de la población mundial, y su prevalencia es especialmente elevada en países de ingresos bajos y medios [61]. La anemia ferropénica, la más común de todas, afecta desproporcionadamente a grupos vulnerables como niños en edad preescolar y mujeres en edad fértil, y se estima que más de 1200 millones de personas padecen ferropenia a nivel global [61]. Clínicamente se manifiesta con fatiga, palidez, caída del cabello, uñas quebradizas (coiloniquia) y, en casos graves, pica y síndrome de piernas inquietas [62]. El diagnóstico se basa en niveles bajos de ferritina (inferior a 30 ng/mL) y
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 22 saturación de transferrina (menor al 20%) y su importancia radica en que la ferropenia puede ser la primera manifestación de una pérdida sanguínea oculta, como un sangrado gastrointestinal crónico en el adulto mayor o una hemorragia ginecológica en la mujer premenopáusica [63, 64]. La anemia de enfermedades crónicas, también llamada anemia por inflamación, es la segunda causa más frecuente de anemia y se presenta en procesos inflamatorios crónicos, infecciones y neoplasias, ca- racterizándose por una ferritina normal o elevada con saturación de transferrina baja, junto a niveles de receptor soluble de transferrina no elevados, lo que permite diferenciarla de la ferropenia [65, 66]. Su manejo se dirige al tratamiento de la enfermedad de base, aunque en casos seleccionados pueden emplearse eritropoyetina o nuevos agentes como el inhibidor de la hepcidina [65, 66]. La anemia perniciosa por deficiencia de vitamina B12 cursa con anemia macrocítica (volumen corpuscular medio > 100 fL), neuropatía periférica, mielopatía subaguda combinada y ataxia, y su diagnóstico implica niveles bajos de vitamina B12 sérica (< 200 pg/mL) y la presencia de anticuerpos contra fac- tor intrínseco y células parietales gástricas, que tienen una sensibilidad del 50% al 60% y especifici- dad cercana al 100% [67, 68]. Se debe considerar la enfermedad celíaca y la infección por Helicobac- ter pylori como causas subyacentes de malabsorción de B12, ya que su erradicación puede mejorar la respuesta al tratamiento [69]. La anemia hemolítica autoinmune se presenta con ictericia, esplenomegalia y elevación de deshidrogenasa láctica, haptoglobina indetectable y reticulocitosis, confirmándose por prueba de Coombs directa positiva; los anticuerpos pueden ser de tipo caliente (IgG, activos a 37°C) o frío (IgM, activos por debajo de 30°C), siendo los primeros los más frecuen- tes y asociados a enfermedades linfoproliferativas, lupus eritematoso sistémico y fármacos como la metildopa o la penicilina, mientras que la forma fría se relaciona con infecciones por Mycoplasma pneumoniae o virus de Epstein-Barr [70]. El papel de Helicobacter pylori en su fisiopatología ha sido sugerido en algunos casos de anemia hemolítica autoinmune por anticuerpos calientes, aunque la evidencia es limitada y se requieren más estudios para establecer una relación causal definitiva [71]. La anemia aplásica adquirida es una causa relevante de pancitopenia que cursa con fatiga, infecciones recurrentes y sangrado, y su diagnóstico requiere biopsia de medula ósea que muestra hipocelularidad (< 25% de celularidad o < 30% de celularidad residual en pacientes jóvenes) [72, 73]. Se clasifica como no grave, grave o muy grave según los criterios de Camitta, basados en el recuento de neutrófilos (< 500 por μL para grave y < 200 por μL para muy grave), plaquetas (< 20.000 por μL) y reticulocitos (< 20.000 por μL o < 60.000 por μL) [72]. Aumento de la masa de eritrocitos (eritrocitosis) La enfermedad más representativa de este grupo es la policitemia rubra vera una neoplasia mie- loproliferativa clonal caracterizada por la proliferación excesiva de la serie eritroide, asociada fre- cuentemente a mutación JAK2 (V617F) [74]. Se manifiesta con eritrocitosis, leucocitosis, tromboci- tosis, esplenomegalia y síntomas de hiperviscosidad como cefalea, vértigo, prurito y eritromelalgia. Su diagnóstico se basa en criterios de la Organización Mundial de la Salud que incluyen la presencia de mutación JAK2V617F o mutaciones equivalentes, junto con hallazgos clínicos y de laboratorio [75]. Las eritrocitosis secundarias, también conocidas como policitemias secundarias, se defi- nen como un incremento de la masa de glóbulos rojos en respuesta a estímulos externos a la medula ósea, diferenciándose así de la policitemia rubra vera, que es una neoplasia mieloproliferativa pri-
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 23 maria [76]. Su fisiopatología se caracteriza por una producción excesiva de eritropoyetina, que puede ser una respuesta fisiológica apropiada a la hipoxia tisular o una producción inapropiada y autóno- ma [76]. La causa más frecuente es la hipoxia crónica, que puede deberse a enfermedad pulmo- nar obstructiva crónica, síndrome de apnea obstructiva del sueño, enfermedad cardíaca congénita cianótica, tabaquismo intenso o residencia en grandes altitudes [77]. Otra categoría importante es la producción inapropiada de eritropoyetina por tumores secretores, como el carcinoma de células renales, la hepatocarcinoma, los hemangioblastomas cerebelosos y los leiomiomas uterinos [78]. Las enfermedades renales quísticas y la estenosis de la arteria renal también pueden elevar la eritropoyetina de manera patológica [78]. En los últimos años, se ha reconocido que ciertos fárma- cos pueden inducir eritrocitosis secundaria, entre ellos la testosterona (con tasas de hasta el 66,7% en hombres en terapia de reemplazo [79]), los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT-2) y los inhibidores de tirosina cinasa antiangiogénicos [80, 81]. Vivir en altitudes sobre el nivel del mar constituye una causa fisiológica de eritrocitosis compensatoria. La deshidratación pue- de producir una eritrocitosis relativa por disminución del volumen plasmático, sin aumento real de la masa eritrocitaria. Enfermedades adquiridas de los leucocitos Leucopenia La leucopenia, definida como una reducción del recuento de leucocitos por debajo de 4.000 por μL, constituye un hallazgo de laboratorio frecuente cuya etiología es variable y abarca desde causas benignas y reversibles hasta enfermedades hematológicas graves [82]. Las infecciones, particu- larmente las virales, representan una de las causas más prevalentes y transitorias de leucopenia, afectando principalmente a la serie neutrófila en la infancia, con mecanismos que incluyen citotoxi- cidad viral directa, destrucción inmunomediada y desregulación por citocinas [83]. Virus como el SARS-CoV-2, el virus de la inmunodeficiencia humana, el citomegalovirus y los virus de la influenza inducen leucopenia a través de estos mecanismos, y en el caso del virus del síndrome de fiebre seve- ra con trombocitopenia, la linfopenia es una característica prominente asociada a la gravedad de la enfermedad [84]. Los fármacos constituyen otra causa importante, siendo responsables de hasta el 30% de todas las discrasias sanguíneas, con un espectro que va desde la leucopenia leve hasta la aplasia medular grave [85]. Agentes quimioterapéuticos, inmunosupresores como el micofenolato mofetilo, antivirales y antibióticos como el trimetoprim-sulfametoxazol son ejemplos comunes [86]. Las enfermedades autoinmunes representan un grupo etiológico significativo; de hecho, en un estudio de pacientes con leucopenia aislada, se encontró que más de la mitad (53,8%) tenían un diag- nóstico o hallazgo de laboratorio de autoinmunidad, siendo la enfermedad tiroidea autoinmune y otras enfermedades autoinflamatorias las más frecuentes [82]. La neutropenia autoinmune, mediada por autoanticuerpos dirigidos contra antígenos de neutrófilos, es un ejemplo clásico de este meca- nismo [87]. Las deficiencias nutricionales, como la deficiencia de vitamina B12 y la anemia por deficiencia de hierro, se han identificado como causas frecuentes de leucopenia en diversos estudios [88]. Además, la deficiencia de cobre, que puede ser inducida por suplementos de zinc en dosis
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 24 altas o cirugías gastrointestinales, también se asocia a leucopenia [89]. Otras causas incluyen los trastornos hematológicos primarios (neoplasias, síndromes mielodisplásicos), el hiperesplenismo, las endocrinopatías (como el hipotiroidismo), y la exposición a radiación o tóxicos [82, 88]. Leucocitosis La leucocitosis, definida como un aumento del recuento de leucocitos por encima de 11.000 por μL en el adulto, constituye un hallazgo de laboratorio frecuente cuyo diagnóstico diferencial es amplio e incluye causas tanto benignas como malignas [90, 91]. Las infecciones representan la etiología más común de leucocitosis, particularmente las bacterianas agudas, que suelen cursar con neutrofilia y desviación izquierda, aunque infecciones virales como la mononucleosis infecciosa también pueden producir linfocitosis reactiva [92, 93]. Los procesos inflamatorios y autoinmunes, como la artritis reumatoide o las enfermedades inflamatorias intestinales, constituyen otra causa frecuente de neutrofilia secundaria a la liberación de citocinas proinflamatorias [94]. Los fármacos repre- sentan un grupo etiológico de creciente importancia; los corticoides pueden inducir leucocitosis por desmarginalización neutrófila, y los anticonvulsivantes como carbamazepina, lamotrigina y fenobar- bital se han asociado a leucocitosis como efecto adverso, generalmente benigna y transitoria [95]. Las neoplasias hematológicas, incluyendo leucemias agudas y crónicas y neoplasias mieloprolifera- tivas, constituyen causas malignas que requieren identificación temprana mediante el estudio del extendido de sangre periférica y, en casos seleccionados, aspiración y biopsia de medula ósea [91, 96]. El estrés fisiológico y psicológico, mediado por catecolaminas, produce una leucocitosis leve y transitoria por movilización de neutrófilos y linfocitos desde los depósitos marginales [97]. La esple- nectomía se asocia a una leucocitosis crónica y leve, predominantemente linfocítica, como conse- cuencia de la pérdida del principal órgano de filtrado y secuestro de leucocitos [98]. El embarazo, particularmente en el tercer trimestre y durante el trabajo de parto, cursa con leucocitosis neutrofí- lica fisiológica como manifestación de la respuesta inflamatoria sistémica normal [99]. La obesidad se ha reconocido como un estado inflamatorio crónico de bajo grado que se asocia a leucocitosis, principalmente neutrofílica, mediada por citocinas liberadas por el tejido adiposo [100]. Otras cau- sas incluyen el tabaquismo, las endocrinopatías (como el hipertiroidismo), la anemia hemolítica, la necrosis tisular (infarto agudo de miocardio, quemaduras) y los síndromes hereditarios [90]. Alteraciones morfológicas Las alteraciones morfológicas de los leucocitos en sangre periférica constituyen un pilar funda- mental del diagnóstico hematológico, ya que reflejan procesos fisiopatológicos que van desde in- fecciones agudas hasta trastornos congénitos o neoplasias [101]. Estas modificaciones se clasifican en cambios reactivos, cambios asociados a deficiencias nutricionales, alteraciones hereditarias y cambios neoplásicos o displásicos. Los cambios reactivos son los más frecuentes y suelen ser transitorios, secundarios a infecciones, inflamación o fármacos. En los neutrófilos, la respuesta a infecciones bacterianas graves o sepsis se manifiesta como “cambios tóxicos”, que incluyen granu- lación tóxica (gránulos primarios prominentes de color azul oscuro), cuerpos de Döhle (inclusiones
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 25 citoplasmáticas pálidas), vacuolización y desviación izquierda [102]. La presencia de granulación tóxica persistente o grave puede indicar un mal pronóstico y es un marcador útil para el recono- cimiento precoz de la sepsis [103]. Las deficiencias de vitamina B12 o folato producen neutrófilos hipersegmentados (con cinco o más lóbulos nucleares, conocidos como macropolicitos [104]), un hallazgo que, junto con los macroovalocitos, es patognomónico de la anemia megaloblástica [105]. Los linfocitos reactivos o atípicos, caracterizados por citoplasma abundante y basófilo y núcleo irregular, aparecen en infecciones virales como la mononucleosis infecciosa, aunque su persistencia obliga a descartar neoplasias linfoides mediante citometría de flujo. Las alteraciones hereditarias de la morfología leucocitaria incluyen la anomalía de Pelger-Huët, un rasgo auto- sómico dominante con hipolobulación nuclear de los neutrófilos (neutrófilos bilobados en forma de “lente” o “pince-nez”) sin repercusión funcional [106]. La anomalía de Alder-Reilly se carac- teriza por gránulos gruesos y metacromáticos en todos los leucocitos, secundarios a acumulación de mucopolisacáridos en trastornos de depósito lisosomal. La anomalía de May-Hegglin, de carácter autosómico dominante, presenta cuerpos de inclusión similares a Döhle en granulocitos, trombocitopenia y plaquetas gigantes [28, 107]. Los cambios neoplásicos o displásicos, como los observados en síndromes mielodisplásicos o leucemias agudas, incluyen la presencia de blastos, hipogranulación, seudopelgerización y cuerpos de Auer [108], y requieren evaluación por profe- sional del laboratorio clínico especializado en hematología. Una vez más: el extendido de sangre periférica sigue siendo una herramienta diagnóstica costo-efectiva e insustituible en la era de la automatización [109]. Las enfermedades malignas de los leucocitos constituyen un grupo heterogéneo de neoplasias hematológicas que se originan por la transformación clonal de células progenitoras hematopoyéticas y abarcan desde procesos indolentes hasta entidades agresivas de rápida progresión. Las leucemias agudas, como la leucemia mieloblástica aguda y la leucemia linfoblástica aguda, se caracterizan por una proliferación descontrolada de blastos inmaduros que bloquean la hematopoyesis normal, requi- riendo tratamiento inmediato [110]. Las clasificaciones de la OMS y el ICC de 2022 han desplazado el enfoque diagnóstico hacia las alteraciones genéticas, permitiendo una subtipificación más precisa y decisiones terapéuticas personalizadas [111]. En la leucemia mieloblástica aguda, los inhibido- res dirigidos contra FLT3, IDH1/2 y menina han ampliado las opciones para pacientes no aptos para quimioterapia intensiva o con enfermedad recidivante [110]. En la leucemia linfoblástica aguda del adulto, la incorporación de inmunoterapias y la monitorización de la enfermedad residual míni- ma (MRD) han transformado el manejo de la enfermedad [112]. La leucemia mieloide crónica es una neoplasia mieloproliferativa caracterizada por la translocación t(9;22)(q34;q11.2), conocido como cromosoma Filadelfia, que genera el oncogén de fusión BCR:ABL1 [113].. La leucemia lin- focítica crónica, la leucemia más frecuente en adultos mayores en occidente, se caracteriza por la acumulación de linfocitos B clonales maduros que expresan CD5, CD19, CD20 (débil) y CD23 [114]. Su pronóstico es variable y depende del estado mutacional de IGVH, las alteraciones citogenéticas (especialmente del(17p)) y las mutaciones de TP53 [114]. Los inhibidores de la tirosina cinasa de Bru- ton (BTKi) y los inhibidores de BCL2 han reemplazado progresivamente a la quimioinmunoterapia convencional [115]. Los síndromes mielodisplásicos son neoplasias clonales de células madre hematopoyéticas caracterizadas por hematopoyesis ineficaz, displasia morfológica y citopenias peri- féricas, con riesgo variable de progresión a leucemia mieloblástica aguda [116]. La estratificación del
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 26 riesgo se basa en sistemas pronósticos como el IPSS-M, que integra datos clínicos, citogenéticos y moleculares [116]. Las neoplasias mieloproliferativas, que incluyen la policitemia rubra vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis primaria, se definen por la expansión clonal de uno o más linajes mieloides que resulta en una producción excesiva de células hematopoyéticas [117]. Enfermedades adquiridas de las plaquetas Las enfermedades adquiridas de las plaquetas se agrupan en trombocitopenia, trombocitosis y trom- bocitopatías. Trombocitopenia La trombocitopenia se define cuando el recuento de plaquetas es inferior a 150.000 por μL. Las trombocitopenias adquiridas constituyen un grupo heterogéneo de trastornos que pueden cla- sificarse según su etiología en inmunomediadas, inducidas por fármacos, asociadas a infecciones, secundarias a enfermedades sistémicas o relacionadas con estados fisiológicos especiales como el embarazo [118]. La púrpura trombocitopénica idiopática autoinmune (PTI) es la causa más frecuente de trombocitopenia adquirida mediada por destrucción inmune; se manifiesta con pete- quias, equimosis y sangrado mucocutáneo, y el diagnóstico es de exclusión tras descartar otras causas de trombocitopenia [119]. El papel de Helicobacter pylori en la púrpura trombocitopénica idiopática autoinmune ha sido ampliamente documentado. Se estima que entre el 20% y el 60% de los pacientes con púrpura trombocitopénica idiopática tienen infección por Helicobacter pylori, y su erradicación puede aumentar el recuento plaquetario en aproximadamente la mitad de los casos [120]. El mecanis- mo propuesto es el mimetismo molecular entre antígenos de Helicobacter pylori y antígenos plaqueta- rios, especialmente la proteína CagA [121]. Las guías actuales recomiendan la búsqueda y erradicación de Helicobacter pylori en todo paciente con púrpura trombocitopénica idiopática, especialmente en regiones con alta prevalencia [119]. La trombocitopenia inducida por heparina tipo II es una reacción inmunitaria protrombótica mediada por anticuerpos contra el complejo heparina-factor 4 plaqueta- rio; su diagnóstico se basa en la puntuación clínica 4Ts y la confirmación por pruebas inmunológicas y funcionales. La trombocitopenia inducida por heparina tipo II es una complicación grave con alta morbilidad, que requiere la suspensión inmediata de heparina y el inicio de anticoagulantes alternativos como argatroban, lepirudina o fondaparinux. La trombosis puede ocurrir en hasta el 50% de los casos no tratados [122]. La trombocitopenia inducida por fármacos (DITP) puede producirse por mielosupresión directa (como en la quimioterapia antineoplásica, que afecta hasta al 21,8% de los pacientes) o por mecanismos inmunes, como ocurre con la heparina (HIT tipo II), la quinina o ciertos antibióticos [123]; el diagnóstico se basa en la sospecha clínica, la temporalidad con la exposición al fármaco y la confirmación mediante pruebas de detección de anticuerpos dependientes de fármaco [124]. Dentro de las causas infecciosas, la trombocitopenia es un hallazgo frecuente en la sepsis, con una incidencia del 37,9% en pacientes críticos, asociándose a mayor mortalidad y peores desenlaces clínicos [125]; los mecanismos incluyen consumo por coagulación intravascular diseminada (CID), se- cuestro esplénico, inhibición de la megacariopoyesis y destrucción inmune mediada por anticuerpos
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 27 [126]. Infecciones virales específicas también se asocian a trombocitopenia: el virus de la inmunodefi- ciencia humana produce trombocitopenia por destrucción inmune e insuficiente producción, con una prevalencia que oscila entre el 4,5% y el 26,2% en pacientes no tratados [127, 128]; el virus de la he- patitis C (VHC) causa trombocitopenia tanto por mecanismos inmunes como por secuestro esplénico secundario a hipertensión portal y fibrosis hepática [129, 130]; el SARS-CoV-2 puede desencadenar púrpura trombocitopénica inmune (PTI), con recuentos plaquetarios medios al diagnóstico de 6000 por μL y una mortalidad del 7% en casos informados [131]; el dengue produce trombocitopenia en la mayoría de los pacientes, con cifras más bajas en casos graves, por alteración de la megacariopoyesis y aumento del consumo y depuración plaquetaria [132]; y la malaria cursa con trombocitopenia en el 40-84% de los casos, con una prevalencia agrupada del 70% en regiones endémicas [133]. Otras causas adquiridas incluyen la trombocitopenia gestacional, que es relativamente frecuente du- rante el embarazo y no requiere intervención en la mayoría de los casos [134]; la trombocitopenia asociada a enfermedad hepática crónica, cuya patogenia involucra disminución de la trombopo- yetina, secuestro esplénico y consumo [135]; y las trombocitopenias secundarias a enferme- dades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico, donde los anticuerpos antifosfolípidos y la destrucción inmune contribuyen al cuadro [136]. Finalmente, el alcohol produce trombocitopatía dosis-dependiente y trombocitopenia en pacientes con síndrome de dependencia alcohólica; el diag- nóstico se realiza por la relación temporal con el consumo y la mejoría tras la abstinencia. La trombo- citopenia alcohólica es reversible con la abstinencia y mejora en 1-2 semanas [137]. Trombocitosis La trombocitosis se define cuando el recuento de plaquetas es superior a 450.000 por μL. Pueden ser de origen clonal o no clonal. La más representativa de este grupo es la trombocitemia esencial es una neoplasia mielo- proliferativa clonal caracterizada por trombocitosis persistente, proliferación de megacariocitos y riesgo de trombosis y hemorragia. El diagnóstico se basa en criterios de la OMS que incluyen la presencia de mutaciones conductoras (JAK2, CALR, MPL) y la exclusión de otras neoplasias mie- loproliferativas [138]. La trombocitosis reactiva es la más frecuente, representando hasta el 91,8% de los casos [139]; sus causas incluyen infecciones (44,9%), lesión tisular (11,4%), tromboci- tosis de rebote (10,2%), deficiencia de hierro, inflamación crónica, neoplasias sólidas, hemorragia, hemólisis, esplenectomía y fármacos [140]; su manejo depende de la causa subyacente [141]. El diagnóstico diferencial entre trombocitosis clonal y trombocitosis reactiva requiere una historia clínica exhaustiva, examen físico y estudios de laboratorio [139]. El volumen plaquetario medio bajo sugiere trombocitosis reactiva, mientras que las mutaciones driver (JAK2, CALR, MPL) con- firman el origen clonal [142]. Trombocitopatía La trombocitopatía más frecuente es la inducida por fármacos, como la aspirina, que produce inhi- bición irreversible de la COX-1 plaquetaria; el diagnóstico se sospecha por la historia farmacológica
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 28 y se confirma con pruebas de función plaquetaria [143]. Además de la aspirina, los inhibidores de P2Y12 como clopidogrel, prasugrel y ticagrelor, utilizados en síndromes coronarios agudos y des- pués de la colocación de estents, también son causas frecuentes de trombocitopatía adquirida [144]. Estos fármacos bloquean el receptor P2Y12 plaquetario, inhibiendo la agregación inducida por ade- nosín difosfato [145, 146]. El diagnóstico se sospecha por la historia de uso y se confirma con pruebas de agregación plaquetaria. Otros medicamentos, incluyendo AINEs, antibióticos, fármacos car- diovasculares, hipolipemiantes, inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y expansores de volumen, pueden alterar la función plaquetaria y causar o agravar hemorragias [144]. El consumo de verde, rico en galato de epigalocatequina, inhibe la agregación plaquetaria in vitro y ex vivo debido al bloqueo de las vías de señalización plaquetaria desencadenadas por agonistas proteolíticos y no proteolíticos [147]. Además, se ha informado púrpura trombótica trombocitopénica asociada al consumo de extracto de verde [148]. Los arándanos pueden producir un efecto similar a la aspirina sobre la función plaquetaria atribuido principalmente a sus compuestos polifenólicos (como flavonoides, antocianinas y proantocianidinas) [149]. Se ha descrito sangrado intraoperatorio mayor durante cirugía vascular [149] y cirugía plástica [150], en nuestro medio. Finalmente, el alcohol inhibe la función plaquetaria a través de la fosfolipasa A2, reduciendo la formación de metabolitos del ácido araquidónico [151]. En alcohólicos, se han descrito defectos plaquetarios con disminución del ADP intracelular y ficit en el pool de almacenamiento de ADP, así como trombocitopenia por aumento de la destrucción y producción ineficaz [147]. Enfermedades adquiridas de la coagulación sanguínea Las enfermedades adquiridas de la coagulación sanguínea abarcan un espectro de trastornos que incluyen desde estados de hipercoagulabilidad hasta diátesis hemorrágicas, con etiologías que van desde procesos infecciosos hasta autoinmunes. La coagulación intravascular diseminada afecta a un porcentaje considerable de pacientes con sepsis grave, empeorando la disfunción orgá- nica. Se caracteriza por sangrado y trombosis simultáneos, con prolongación de tiempos de coa- gulación, descenso de fibrinógeno y elevación de productos de degradación de fibrina. El diagnós- tico se basa en los criterios de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH). Los criterios ISTH incluyen puntuación de laboratorio basada en recuento plaquetario, prolongación del tiempo de protrombina, niveles de fibrinógeno y dímero D. Una puntuación ≥5 es diagnóstica de coagulación intravascular diseminada manifiesta [152]. La enfermedad hepática crónica se asocia a coagulopatías complejas por ficit de síntesis de factores de coagulación, así como hi- perfibrinólisis. Las manifestaciones clínicas incluyen sangrado mucocutáneo y gastrointestinal. El diagnóstico requiere estudios de coagulación y evaluación de la función hepática. La cirrosis hepática produce un estado de reequilibrio hemostático, con tendencia tanto a sangrado como a trombosis portal. La medición del tiempo de protrombina y el fibrinógeno es esencial para evaluar el riesgo hemorrágico [153]. El síndrome antifosfolípido se presenta con trombosis venosa o arterial, pérdidas gestacionales recurrentes y trombocitopenia. El diagnóstico se establece por criterios clínicos y de laboratorio (anticuerpos anticardiolipinas, anti-β2-glicoproteína I y anticoa- gulante lúpico). Los criterios de Sapporo revisados requieren la presencia de al menos un criterio clínico y uno de laboratorio, con persistencia de anticuerpos en dos determinaciones con al menos
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 29 12 semanas de diferencia [154]. La fibrilación auricular, la arritmia sostenida más frecuen- te en adultos, es una causa importante de tromboembolismo sistémico que requiere tratamiento anticoagulante [155]. La hemofilia A adquirida es un trastorno hemorrágico autoinmune por autoanticuerpos contra el factor VIII que suele presentarse en personas mayores de 60 años o en el posparto. Clínicamente se manifiesta con hematomas extensos y hemorragias en tejidos blandos sin antecedentes personales ni familiares de sangrado. El diagnóstico se confirma por la presencia de un tiempo de tromboplastina parcial activado prolongado que no corrige con plasma normal, actividad del factor VIII disminuida y detección de inhibidores mediante el ensayo de Bethesda [156]. La enfermedad de von Willebrand adquirida es un trastorno hemorrágico asociado a neoplasias mieloproliferativas, especialmente trombocitemia esencial. Se presenta con sangrado mucocutáneo en un paciente sin historia personal ni familiar de enfermedad de von Willebrand. El diagnóstico requiere demostrar un defecto adquirido del factor de von Willebrand. El síndrome de von Willebrand adquirido tipo 1 es el más frecuente, asociado a la unión del factor de von Wille- brand a las plaquetas anormalmente activadas, lo que resulta en su aclaramiento acelerado [157]. La afibrinogenemia adquirida es un trastorno excepcional que consiste en la disminución severa o ausencia de fibrinógeno secundaria a consumo o a autoanticuerpos antifibrinógeno; no existen estudios sistemáticos de prevalencia, reportándose solo casos aislados en la literatura. El diagnóstico se sospecha por un tiempo de trombina prolongado y niveles indetectables de fibrinó- geno en ausencia de hemorragia masiva [158]. Enfermedades adquiridas de las proteínas plasmáticas La gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS, por su sigla en inglés Monoclo- nal Gammopathy of Undetermined Significance) es un trastorno premaligno común, clínicamente asintomático, que se detecta por la presencia de una proteína monoclonal en suero en ausencia de criterios diagnósticos de mieloma múltiple; su importancia radica en el riesgo de progresión a neo- plasias de células plasmáticas [159]. La amiloidosis por cadenas ligeras es la forma más común de amiloidosis sistémica, se asocia a discrasias de células plasmáticas y se manifiesta con síndrome nefrótico, insuficiencia cardíaca, neuropatía periférica y macroglosia; el diagnóstico requiere demos- trar depósitos de amiloide en tejidos y tipificación de las cadenas ligeras. La amiloidosis por cadenas ligeras es una urgencia médica por su rápida progresión [160]. La amiloidosis hereditaria por defi- ciencia de transtiretina causa insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, neuro- patía periférica y disautonomía. Se hereda de forma autosómica dominante y su diagnóstico requiere estudio genético y gammagrafía con 99mTc-DPD. El tratamiento incluye estabilizadores de tetráme- ros (tafamidis) y silenciadores genéticos (patisiran, inotersen) [161]. En la hepatitis C crónica, la crioglobulinemia mixta se presenta con vasculitis, artralgias, neuropatía periférica y glomerulone- fritis; el diagnóstico se realiza por detección de crioglobulinas en suero. La crioglobulinemia mixta tipo II es la más frecuente, con crioglobulinas que contienen IgM con actividad de factor reumatoide. El síndrome de hiperviscosidad, causado por hipergammaglobulinemia monoclonal, se presen- ta con síntomas neurológicos, sangrado mucocutáneo y retinopatía; el diagnóstico se sospecha por la presencia de paraproteína y se confirma midiendo la viscosidad sérica [162].
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 30 Enfermedades adquiridas de la medula ósea Las enfermedades adquiridas de la medula ósea constituyen un grupo heterogéneo de trastornos que alteran la hematopoyesis normal, con incidencia creciente en la población anciana. Se dividen en clonales y no clonales. La mielofibrosis primaria es una neoplasia mieloproliferativa clonal que cursa con esplenomegalia, anemia y cambios constitucionales [163]. La mielofibrosis secun- daria puede complicar la evolución de una trombocitemia esencial o policitemia rubra vera, y su cuadro clínico es indistinguible del de la mielofibrosis primaria; el diagnóstico requiere documen- tar la neoplasia mieloproliferativa previa [164]. Finalmente, la anemia aplásica adquirida, de etiología inmunomediada con destrucción de células madre hematopoyéticas por linfocitos T, cursa con pancitopenia progresiva y medula ósea hipocelular sin infiltrados ni fibrosis; el diagnóstico re- quiere biopsia de medula ósea y exclusión de otras causas de pancitopenia [165]. La mieloptisis es una anemia por ocupación del espacio medular por tejido no hematopoyético, que clínicamente se manifiesta con pancitopenia y puede cursar con fiebre si la etiología es infecciosa o inflamatoria. La causa más frecuente es la metástasis de carcinomas, en especial de próstata [166], mama [167] y pulmón [168]. La tuberculosis miliar representa la causa no neoplásica más común, pudiendo infil- trar directamente la medula ósea y manifestarse con fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso; el diagnóstico requiere demostrar micobacterias en la biopsia [169]. Otras etiologías no neoplásicas incluyen la sarcoidosis con infiltración granulomatosa, las enfermedades de depósito lipídico como la enfermedad de Gaucher, la mielofibrosis primaria o secundaria [170], y causas metabólicas infre- cuentes como la oxalosis, que puede producir insuficiencia renal y depósito de cristales de oxalato en la medula ósea [170]. El abordaje diagnóstico debe orientarse a identificar la enfermedad subyacente mediante estudios histopatológicos, microbiológicos y metabólicos, ya que el pronóstico y el trata- miento dependen de la etiología específica. Enfermedades adquiridas del bazo El linfoma de la zona marginal esplénica es infrecuente, es un linfoma de células B de bajo gra- do que afecta preferentemente a la zona marginal esplénica y se presenta con esplenomegalia aislada y linfocitosis [171]. La asplenia adquirida es la entidad más relevante, resultante de esplenecto- mía por trauma, enfermedades hematológicas o neoplasias [172]. Los pacientes asplénicos tienen un mayor riesgo de infecciones graves por microorganismos encapsulados (Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Neisseria meningitidis). El diagnóstico se realiza mediante la historia de esplenectomía o por la presencia de cuerpos de Howell-Jolly en el extendido de sangre periférica. La vacunación frente a S. pneumoniae, H. influenzae y N. meningitidis, junto con profilaxis antibiótica diaria (penicilina o amoxicilina), es esencial para prevenir el síndrome de infección fulminante po- sesplenectomía [173]. El síndrome de infección fulminante posesplenectomía representa una complicación temida con una mortalidad elevada; el diagnóstico es clínico y microbiológico. La mortalidad del síndrome de infección fulminante posesplenectomía puede superar el 50% a pesar del tratamiento antibiótico intensivo [174]. El hipoesplenismo funcional adquirido es altamente prevalente en la anemia de células falciformes, afectando hasta al 100% de los pacientes, y se asocia también a la enfermedad celíaca y a trastornos autoinmunes sistémicos; clínicamente se manifiesta
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 31 con mayor susceptibilidad a infecciones y la presencia de eritrocitos con cuerpos de Howell-Jolly en el extendido de sangre periférica. El hipoesplenismo funcional es reversible en algunos casos al tra- tar la causa subyacente (dieta sin gluten en enfermedad celíaca o control de la enfermedad autoinmu- ne) [175, 176]. La esplenomegalia tropical o síndrome de esplenomegalia malárica hiperreactiva es una complicación inmunológica de la malaria crónica, caracterizada por esplenomegalia masiva, linfocitosis, elevación de IgM y riesgo de infecciones bacterianas; el diagnóstico se basa en la epide- miología, la clínica y la exclusión de otras causas de esplenomegalia. El síndrome de esplenomega- lia tropical hiperreactiva es frecuente en regiones endémicas de malaria y responde al tratamiento antimalárico. La esplenomegalia masiva puede causar hiperesplenismo y requerir esplenectomía en casos refractarios [177]. Enfermedades adquiridas de los ganglios linfáticos Las enfermedades malignas de los ganglios linfáticos constituyen un grupo heterogéneo de neopla- sias que se originan por la transformación clonal de células linfoides en diferentes estadios de ma- duración, abarcando desde procesos indolentes hasta entidades agresivas de rápida progresión [178, 179]. La clasificación de estos trastornos ha evolucionado significativamente con la quinta edición de la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (WHO-HAEM5) y la Clasificación Interna- cional de Consenso (ICC) de 2022, que integran datos clínicos, morfológicos, inmunohistoquímicos y moleculares para definir entidades nosológicas más precisas [180]. Los linfomas se dividen en dos grandes categorías: el linfoma de Hodgkin (LH), que representa aproximadamente el 10% de todos los linfomas y se caracteriza por la presencia de células de Reed-Sternberg, y los linfomas no Ho- dgkin (LNH), que constituyen el 90% restante [181]. El linfoma de Hodgkin clásico, el subtipo más frecuente, afecta a unos 8570 pacientes nuevos anuales en Estados Unidos y su tratamiento se estratifica según el estadio y los factores de riesgo, utilizando esquemas como ABVD o BV-AVD en combinación con radioterapia [182]. Dentro de los linfomas no Hodgkin, el linfoma difuso de cé- lulas B grandes (DLBCL) es el más común, representando aproximadamente el 30% de todos los ca- sos, y aunque más del 60% de los pacientes se curan con R-CHOP, aproximadamente un tercio recae o presenta enfermedad refractaria [183]. El linfoma folicular (FL), el tipo más frecuente de linfoma indolente, constituye alrededor del 20% de los linfomas foliculares y, aunque tiene un pronóstico favorable, suele ser incurable con recaídas frecuentes y riesgo de transformación agresiva [184]. El linfoma de células del manto es un linfoma no Hodgkin de células B maduras infrecuente con un espectro clínico que va desde indolente a agresivo, caracterizado por la translocación t(11;14) y una heterogeneidad molecular que explica las diferencias en el comportamiento clínico y la respuesta a la terapia, con avances recientes en terapias dirigidas como los inhibidores de BTK [185]. Los lin- fomas T periféricos son un grupo heterogéneo de neoplasias agresivas de células T con pronóstico desfavorable, para las cuales las terapias basadas en anticuerpos, incluyendo anticuerpos monoclo- nales, biespecíficos, CAR-T y conjugados anticuerpo-fármaco, representan estrategias emergentes prometedoras [186]. Las adenopatías, definidas como la anormalidad en el tamaño o consistencia de los ganglios linfá- ticos, constituyen un hallazgo frecuente en la práctica clínica con un espectro etiológico que abarca
Campuzano-Maya Germán, MD Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 32 desde procesos benignos y autolimitados hasta enfermedades graves [187, 188]. Las causas infec- ciosas son predominantes e incluyen infecciones virales como el virus de Epstein-Barr, citomegalo- virus, virus de la inmunodeficiencia humana y SARS-CoV-2, así como infecciones bacterianas como la tuberculosis, la filis secundaria, la enfermedad por arañazo de gato y las infecciones estrepto- cócicas y estafilocócicas [189]. Las enfermedades autoinmunes y los trastornos sistémicos repre- sentan otra categoría importante, incluyendo el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide, la sarcoidosis y la enfermedad de Castleman [190, 191]. Las reacciones a fármacos (como fenitoí- na, carbamazepina y alopurinol) y las adenopatías relacionadas con vacunas, particularmente las observadas tras la inmunización contra la COVID-19, constituyen causas iatrogénicas de creciente importancia [187]. Otras etiologías no malignas incluyen trastornos por depósito como la amiloido- sis, y entidades linfoproliferativas benignas como la enfermedad de Kikuchi-Fujimoto (linfadenitis histiocítica necrotizante) y la enfermedad de Rosai-Dorfman (linfadenitis sinusales con hemofago- citosis) [187, 188]. La distribución de las adenopatías (localizada vs. generalizada) es un dato clínico fundamental, ya que la adenopatía generalizada suele indicar una enfermedad sistémica subyacente [188, 192]. Ante una adenopatía, una historia clínica y exploración física meticulosas son esenciales, y el abordaje diagnóstico debe ser guiado por la sospecha clínica, pudiendo requerir desde observación y estudios de laboratorio hasta procedimientos de imagen y biopsia para establecer un diagnóstico definitivo [188]. Además, entre las enfermedades no neoplásicas que afectan primariamente a los ganglios linfáticos, la enfermedad de Kikuchi-Fujimoto es una linfadenitis necrotizante his- tiocítica de baja incidencia que se presenta en mujeres jóvenes con linfadenopatía cervical dolorosa, fiebre y síntomas constitucionales; el diagnóstico es histopatológico y se caracteriza por focos de ne- crosis y ausencia de neutrófilos [193]. La enfermedad de Castleman es un trastorno linfoprolife- rativo raro que puede ser unicéntrico (con linfadenopatía localizada) o multicéntrico (con afectación sistémica, síntomas B y anomalías de laboratorio); el diagnóstico requiere la biopsia ganglionar que muestra atrofia de los centros germinales e hiperplasia de células plasmáticas [194]. La enfermedad de Castleman multicéntrica se asocia a infección por HHV-8 y virus de la inmunodeficiencia humana [195]. La enfermedad de Rosai-Dorfman es una histiocitosis benigna que se presenta con lin- fadenopatía cervical masiva, fiebre y elevación de la eritrosedimentación; el diagnóstico se establece por la presencia de histiocitos con emperipolesis en la biopsia [196]. La enfermedad de Rosai-Dorf- man suele ser autolimitada en la mayoría de los casos [197]. n Conclusiones El conocimiento profundo de las enfermedades hematológicas, tanto hereditarias como adquiridas, constituye un pilar fundamental para la práctica médica contemporánea. La amplia variabilidad en la presentación clínica —desde anemias silentes hasta fallas medulares graves— exige un alto índice de sospecha y un enfoque diagnóstico estructurado. El diagnóstico temprano no solo permite ins- taurar tratamientos específicos (como trasplante de medula ósea, terapia de reemplazo enzimático o anticoagulación dirigida), sino que también previene complicaciones irreversibles, discapacidad y mortalidad prematura. Desde la perspectiva del sistema de salud, la identificación oportuna de estas entidades se traduce en una asignación más eficiente de recursos. Reduce la realización de estudios innecesarios, evita hospitalizaciones prolongadas por complicaciones evitables y disminuye el uso
Medicina & Hematología / Volumen 1, Número 1 / 2026 Enfermedades Hematológicas 33 de tratamientos empíricos ineficaces. Asimismo, el diagnóstico preciso de condiciones como las he- moglobinopatías o las trombofilias hereditarias permite implementar medidas preventivas de bajo costo, como la vacunación, la profilaxis antibiótica o el asesoramiento genético. En última instancia, el fortalecimiento de las competencias en hematología clínica beneficia directamente a los pacientes, mejorando su calidad de vida y pronóstico, y al mismo tiempo alivia la carga financiera sobre los sistemas de salud, optimizando la relación costo-efectividad de las intervenciones. El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno de las enfermedades hematológicas reducen significativamente la morbilidad y mortalidad, mejoran la calidad de vida de los pacientes y optimizan el uso de recursos sanitarios, disminuyendo hospitalizaciones y tratamientos innecesarios. n n Referencias 1. Lenti MV, Luu S, Carsetti R, Osier F, Ogwang R, Nno- du OE, et al. Asplenia and spleen hypofunction. Nat Rev Dis Primers. 2022;8(1):71. https://www.ncbi.nlm. nih.gov/pubmed/36329079 https://www.nature.com/articles/s41572-022-00399-x. 2. Chen X, Shao L, Ye Q. Diagnosis and manage- ment of Fanconi anemia. J Evid Based Med. 2025;18(4):e70097. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/41427685. 3. Willig TN, Gazda H, Sieff CA. Diamond-Blackfan anemia. Curr Opin Hematol. 2000;7(2):85–94. http:// www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Re- trieve&db=PubMed&dopt=Citation&list_uids=10698294 4. Mason PJ, Bessler M. The genetics of dyskeratosis congenita. Cancer Genet. 2011;204(12):635–45. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22285015. 5. Iolascon A, Andolfo I, Russo R. Congenital dyseryth- ropoietic anemias. Blood. 2020;136(11):1274–83. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/32702750. 6. Mangla A, Agarwal N, Maruvada S. Sickle cell ane- mia. StatPearls. Treasure Island (FL)2026. 7. Borgna-Pignatti C, Galenello R. Thalasemia and re- lated disorders: Quantitative dosorders of hemo- globin synthesis. In: Greer JP, Arber DA, Glader B, List AF, Means RT, Paraskevas F, et al., editors. Win- trobe’s clinical hematology. 13th Edition ed. Philadel- phia, PA, USA: Wolters Kluwer. Lippincott Williams & Wilkins; 2014. p. 862–913. 8. Hsieh MM, Kang EM, Fitzhugh CD, Link MB, Bo- lan CD, Kurlander R, et al. Allogeneic hemato- poietic stem-cell transplantation for sickle cell disease. The New England journal of medicine. 2009;361(24):2309–17. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/20007560. 9. Bhagat M, Kamal R, Sharma J, Kaur K, Sharma A, Singh TG, et al. Gene therapy: Towards a new era of medicine. AAPS PharmSciTech. 2024;26(1):17. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/39702810 https://link.springer.com/article/10.1208/s12249-024- 03010-6. 10. Frangoul H, Altshuler D, Cappellini MD, Chen YS, Domm J, Eustace BK, et al. CRISPR-Cas9 gene edit- ing for sickle cell disease and beta-thalassemia. The New England journal of medicine. 2021;384(3):252– 60. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/33283989. 11. Perrotta S, Gallagher PG, Mohandas N. Hereditary spherocytosis. Lancet. 2008;372(9647):1411–26. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18940465. 12. Da Costa L, Galimand J, Fenneteau O, Mohan- das N. Hereditary spherocytosis, elliptocytosis, and other red cell membrane disorders. Blood Rev. 2013;27(4):167–78. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/ pubmed/23664421 http://www.bloodreviews.com/article/S0268- 960X(13)00019-2/abstract https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/ S0268960X13000192?via%3Dihub. 13. Cappellini MD, Fiorelli G. Glucose-6-phosphate de- hydrogenase deficiency. Lancet. 2008;371(9606):64– 74. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18177777. 14. Tanaka KR, Paglia DE. Pyruvate kinase deficiency. Semin Hematol. 1971;8(4):367–96. http://www.ncbi. nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&db=Pub-
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